Llegar a la gente
Llegar a la gente significa hablar claro, saber escuchar y encontrar coincidencias incluso entre quienes pensamos distinto.

Hay algo que he confirmado una y otra vez en muchos años de vida pública: en política es muy fácil perderse en el ruido. Entre declaraciones, reuniones, agendas y discusiones, uno puede terminar hablando mucho y escuchando poco. Y para mí ahí está el error. Lo verdaderamente importante es llegar a la gente.
Llegar no significa solamente visitar una colonia o acudir a una reunión. Significa que la gente pueda conocerte, saber quién eres, entender con claridad lo que piensas y, sobre todo, tener la oportunidad de hablar contigo directamente. Porque la comunicación funciona en los dos sentidos: uno explica, pero también tiene que saber escuchar.
Por eso me gusta conversar con personas de ambientes muy distintos. En una misma semana uno puede estar sentado con vecinos de una colonia, profesionistas, comerciantes, jóvenes o empresarios. Cada quien observa Chihuahua desde una realidad diferente y cada conversación te ayuda a entender una parte de la ciudad que desde una oficina difícilmente podrías conocer completa.
Eso es lo que entiendo por transversalidad. No hablar únicamente con quienes piensan igual que uno ni encerrarse en un solo grupo. Una ciudad tan diversa como Chihuahua necesita personas capaces de escuchar distintos puntos de vista, explicar sus ideas con claridad y encontrar coincidencias aun cuando existan diferencias.
Siempre he creído que en política los adversarios no tienen por qué convertirse en enemigos. Podemos pensar distinto y discutir con firmeza, pero eso no impide sentarnos a conversar cuando existe algo que podemos construir juntos. Una comunidad avanza precisamente cuando aprende a encontrar acuerdos sin exigir que todos pensemos exactamente igual.
Además, escuchar directamente tiene otra ventaja: mantiene al servidor público con los pies sobre la tierra. La gente no suele decirte solamente lo que quieres escuchar. Te habla de la luminaria que no funciona, de una calle que necesita atención, del parque que está deteriorado o de un trámite que se complicó. Esa información vale muchísimo porque permite conocer la realidad tal como la vive el ciudadano.
Por eso siempre he procurado recibir a la gente. Cuando alguien busca a un funcionario normalmente lo hace porque trae un problema, una preocupación o una idea que necesita ser escuchada. No todo puede resolverse de inmediato y también hay que decirlo con claridad. Pero atender, explicar, orientar y mantener comunicación sí está en nuestras manos.
En Chihuahua nos conocemos. Con el tiempo la gente sabe quién contesta, quién escucha, quién está dispuesto a dialogar y quién aparece solamente cuando le conviene. Esa confianza no se construye de un día para otro; se gana con años de trato, presencia y congruencia.
Chihuahua tiene con qué seguir avanzando. Tenemos personas trabajadoras, comunidades participativas y una sociedad que sabe perfectamente lo que necesita. Lo que corresponde a quienes participamos en la vida pública es mantener abiertos los canales, escuchar a todos los sectores y tener la capacidad de construir coincidencias.
César Jáuregui
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