Una ciudad que avanza sin dejar a nadie atrás
A lo largo de los años he tenido la oportunidad de conocer Chihuahua desde distintas responsabilidades, pero hay algo que siempre termina confirmándose: una ciudad no se construye solamente desde las oficinas ni únicamente por quienes ocupan un cargo público.

Chihuahua se construye entre todos. Se construye con el trabajo de las familias, de los comerciantes, de los empresarios, de quienes prestan un servicio, de quienes organizan su colonia y de quienes todos los días salen adelante con esfuerzo.
Nuestra ciudad tiene muchas fortalezas. Es una ciudad dinámica, con oportunidades, talento y una capacidad de crecimiento que se reconoce dentro y fuera del estado. Hay cosas que se han hecho bien y que deben continuar, porque cambiar por cambiar también puede significar perder avances importantes.
Pero reconocer lo que funciona no significa cerrar los ojos frente a lo que todavía falta.
Existen zonas de Chihuahua donde las familias enfrentan mayores dificultades para acceder a servicios, empleos, movilidad, espacios públicos y oportunidades de desarrollo. Una ciudad no puede considerarse plenamente exitosa mientras existan sectores que sientan que el crecimiento no ha llegado hasta su colonia.
El desarrollo tiene que ser equilibrado.
Eso significa generar condiciones para que la inversión, los servicios y las oportunidades también alcancen al sur y a otras zonas que durante años han enfrentado rezagos. No se trata de dividir a la ciudad entre quienes tienen y quienes necesitan. Se trata de reconocer las diferencias para trabajar en soluciones que permitan avanzar juntos.
Desde mi experiencia en el servicio público, he aprendido que los proyectos más sólidos son aquellos que logran sumar a distintos sectores desde el principio.
Cuando una autoridad llega con una decisión completamente terminada y solamente busca que los demás la respalden, suele encontrar resistencias. En cambio, cuando se escucha, se dialoga y se construyen acuerdos, las soluciones tienen mayor respaldo y mejores posibilidades de permanecer.
También debemos entender que ninguna institución puede resolver por sí sola todos los retos de una ciudad. Se necesita coordinación entre el Municipio, el Gobierno del Estado, la Federación, la iniciativa privada, las organizaciones civiles y, sobre todo, la ciudadanía.
Las diferencias políticas son naturales. Lo que no debería ser normal es que esas diferencias impidan continuar lo que funciona o retrasen soluciones que benefician a la gente.
Chihuahua necesita visión, experiencia y cercanía. Necesita conservar sus fortalezas y atender con responsabilidad las desigualdades que todavía existen.
Tenemos una sociedad trabajadora, directa y participativa. Una sociedad que sabe reconocer los resultados, pero que también exige atención cuando algo no funciona.
Por eso debemos seguir escuchando, sumando capacidades y construyendo una ciudad donde el desarrollo llegue a más personas.
Chihuahua tiene con qué.
César Jáuregui
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Escucha ciudadana

